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Reseña Histórica del Hospital Fiorito

Hospital Fiorito

El gran desafío de la medicina ha sido desde tiempo inmemorable la construcción del diagnóstico. Hasta la década de 1970 aproximadamente, la mayoría de los diagnósticos tenían un carácter presuntivo y se requería la anatomía patológica o la cirugía para conocer el diagnóstico real. Recién a partir de esos años la aparición de la ecografía, la tomografía computarizada, la fibra óptica, el desarrollo de la inmunología y también de la microcirugía, permitió llegar a una mayor proporción de diagnósticos de certeza. Aunque la histopatología sigue siendo preponderante, puede observarse la extinción de las autopsias para determinar muchas causas de muerte, que clínicamente eran nada más que una presunción.

En esa etapa anterior el hospital era el centro sanitario obligado para el desarrollo de la medicina y el diagnóstico requería el exhaustivo estudio del paciente a través del interrogatorio y el examen físico, donde el profesional usaba todos sus sentidos. También los exámenes complementarios eran importantes, pero muchas veces imperfectos y engorrosos, sus resultados solían confundir más que ayudar. Por lo tanto el estudiante y el médico necesitaban tener una gran experiencia y para ello buscaban un hospital que contara con una abundancia de patología, con la más moderna aparatología y con docentes que enseñaran y guiaran por la senda de la excelencia médica.

El Hospital Pedro Fiorito es uno de los pocos hospitales del país que tuvo esas características. Creado el 8 de junio de 1913, durante muchos años fue el más conocido entre la Capital Federal y La Plata asentando en lo que se dio en llamar la Ciudad Industrial del país, con el puerto de Buenos Aires a tan solo mil metros (1) y con un crecimiento demográfico como no tuvo ninguna otra ciudad de la república (2). El caudal de pacientes que consultaba era de tal magnitud que se transformó en el más buscado por médicos, odontólogos y estudiantes de medicina. Como si esto no bastara, un decreto de 1894 del Ministerio del Interior y de la Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires, limitaba el traslado de pacientes internados, de la Provincia a la Capital -por razones de complejidad-, a través del cobro de un canon de 30 pesos a cargo de los municipios para cubrir gastos de estadía. Esta particular situación que vivió el Hospital Fiorito se vio reflejada, entre otros hechos puntuales, en el tipo de actividad de los profesionales quienes tuvieron la necesidad de superar la carencia de recursos, para asistir a pacientes de singular gravedad con una gran cuota de sacrificio personal.

Para la población de Avellaneda éste es "su" hospital. Casi no existe un avellanedense que no lo haya pisado alguna vez. Que no haya concurrido a consultar por alguna dolencia, que no haya llamado al Hospital para atención domiciliaria (que por otra parte es el único del Partido que hasta hace no más de 15 años salía con la ambulancia), que no haya tenido que concurrir para certificados prenupciales o laborales, o para el consultorio odontológico (el Instituto Municipal de Odontología de Avellaneda, funcionaba en el Hospital, donde concurrían los pacientes derivados de todos los centros de la ciudad). Asimismo el laboratorio central del municipio fue el lugar de concurrencia obligado de todos los habitantes a escala oficial. Centro de vacunación de estudiantes, obreros y viajantes. Regalaba la leche para los lactantes (lo hace aún) y obsequia medicamentos gratuitos a los que consultan. Incluso los que sufren una mordedura canina, cuando llevan sus mascotas al Instituto Pasteur deben, con solo cruzar la calle, ingresar a la Guardia del Fiorito para el tratamiento correspondiente.

Este hecho, esta característica del Hospital con respecto a la ciudad de Avellaneda, ha creado una especie de simbiosis -e idolatría- entre los vecinos y el Fiorito. Es como si fuesen parte de una misma familia. Toda vez que el Hospital necesitó y necesita de su pueblo, este responde con su ayuda salvadora. No puede permitir la destrucción de uno de los emblemas más preciados de la metrópoli. Así se generó un nosocomio, que llegó a tener un prestigio como pocos tuvieron en América.

Con el paso del tiempo, la demanda de la población obligó a construir nuevos pabellones para sumar mayor número de camas, necesidad que aún hoy persiste (3). Así fue que en 1917 se inauguró el pabellón de pacientes infectocontagiosos, que en 1920 se destinó a Consultorios Externos (4). Entre 1929 y 1930, se construyó un nuevo pabellón para Pediatría (en lugar de la vieja cocina-comedor para profesionales, estudiantes y enfermeros) que sumó 50 camitas más dos de aislamiento. En 1933 se levantó la Maternidad, pabellón modelo en su época, que aportó 58 nuevas camas, liberando las de los pabellones generales que ocupaban las parturientas. En 1944 se crea el Pabellón de Cirugía, Ortopedia y Traumatología "Santiago Luis Arauz", con 288 plazas de internación en sus tres pisos. En 1950 se agrega el Pabellón de Guardia y Urología, con 52 nuevas camas y el pabellón médico para los profesionales de Guardia. En 1969, con la construcción de la Sala de Neonatología se incorporan 10 incubadoras y 18 cunas, y en 1972 la Sala de Lactantes con 25 nuevas camas más tres de aislamiento. También en 1969 un nuevo pabellón -el de Cardiología "Leonardo Alonso"- aportará 16 nuevas camas y cuatro de Unidad Coronaria, además de un piso destinado a laboratorio experimental y de investigación.

Consultorios Externos

En 1985, coincidiendo con el pase a la administración provincial, se inauguró el pabellón de los nuevos Consultorios Externos, separado del cuerpo principal del Hospital, con dos pisos y una capacidad original de 64 consultorios, que en años posteriores aumentó a 70, por habilitación de otros en el primer piso. Por último, en 2003, como parte de los festejos del 90° aniversario del Hospital Fiorito, se inauguró la remodelación de una de las salas de internación de Clínica Médica, aumentando el número de camas de 32 a 36, en habitaciones de 2 camas cada una y baño incorporado.

En la década de 1960 la fama del Hospital Fiorito era tan significativa como para recibir pacientes de varias provincias y del exterior del país. Sin ser un Hospital Universitario, el 100 % de sus jefes de Servicio eran docentes de diversas cátedras de las Universidades de Buenos Aires y La Plata, hecho muy relevante para un hospital público, ubicado del "otro lado del charco", habida cuenta de la elite imperante en los centros sanitarios de Buenos Aires.

Fue un Hospital pionero en varias disciplinas. A modo de ejemplo digamos que tuvo el primer Fotomicroscopio y el primer Ecógrafo estático del país en un hospital público. También la primer Unidad Coronaria y el primer Ergómetro. La segunda Maternidad más importante de la nación, referente obligada de la Provincia de Buenos Aires, pues no había otra entre la Capital y La Plata, con una casuística de más de 5.000 nacimientos anuales, y la única que a los nacidos el 15 de agosto (fecha de su inauguración) les obsequiaba un ajuar completo con todo lo necesario para el neonato. Fue el primer Hospital provincial en utilizar material descartable. Cátedra libre de Patología en 1960. Asiento de la primer Escuela de Patología Básica para graduados en 1963, donde se formaron y graduaron los más prestigiosos patólogos a nivel nacional e internacional. Contó con el primer centro en el mundo, de rehabilitación de trastornos del lenguaje en niños disléxicos. Sus trabajos sobre evaluación y rehabilitación de la Parálisis Cerebral Infantil, que en conjunto con los demás servicios del Hospital Fiorito fueron los primeros en Argentina, desembocó en lo que se conoce como "Escuela del Fiorito", cuyos máximos referentes fueron los Profesores Jaime Citrinovitz, Juan E. Azcoaga y la Lic. en Fonoaudiología, Sra. Berta Derman. Constituyó la primera Guardia con especialistas en el país. Neurocirugía creó el primer curso teórico práctico para graduados en la Provincia de Buenos Aires, que continúa actualmente. Otros logros fueron la implementación de las primeras Guardias pediátricas y Neuroquirúrgicas de 24 horas en el ámbito provincial. En los '50 el Dr. Simón Wainberg del Servicio de Urología realizó la primera adenomectomía prostática por vía transuretral, en el país. En la década de 1990 fue referente de Cirugía Cardiovascular de Urgencia, con o sin bomba extracorpórea. Fue el primer Hospital de la Provincia de Buenos Aires donde se realizó anestesia general en niños discapacitados para extracciones odontológicas. En 1985 se transformó en el primer Hospital público de la Prov. de Bs. Aires en incorporar un equipo de tomografía axial computarizada.

La investigación tuvo un papel preponderante. Establecimiento pionero en el país en Cultivo de tejidos. En las postrimerías de la década de 1950 una entidad privada (5) instauró el Concurso Científico Anual "Don Julio Descole y Doña Isabel Torres de Descole", con premios otorgados a los médicos del Hospital que efectuaran trabajos de investigación y/o experimentación. Algunos de estos trabajos premiados fueron precursores de nuevos métodos de diagnóstico y tratamiento.

Desde el punto de vista gremial, mientras estuvo bajo la órbita de la Municipalidad de Avellaneda, la Asociación de Profesionales del Hospital Fiorito fue considerada como una de las más brillantes organizaciones en defensa y ayuda del médico. Entre otros hechos puntuales, reclamaba el nombramiento de todo profesional que prestara servicios en el Hospital, exigía la plena vigencia de la carrera médica hospitalaria, elegía al Director, organizaba periódicas reuniones de carácter médico y cultural, creó la primera biblioteca del Hospital, solucionaba arbitrariamente las cuestiones que solicitaran sus asociados. Organizó en 1960 una caja de socorros mutuos para los profesionales, que duró 20 años.

El 18 de noviembre de 2005 se inauguró el primer Museo Histórico de un Hospital en la Provincia de Buenos Aires, junto con una imponente biblioteca y hemeroteca que funcionan dentro del pabellón histórico.


1- En 1822 un decreto de Martín Rodríguez, con el objeto de hacer un reordenamiento de la Ciudad de Bs. Aires, estableció que los depósitos de materias primas y saladeros debían trasladarse a una legua -5.500 m aproximadamente- del Cabildo, dejando establecido que hacia el sur, el Riachuelo sería el límite.

2- En los 100 años que transcurrieron entre 1869 y 1970 la población de Avellaneda creció 43 veces, mientras que todo el país en el mismo período, creció solo 12 veces.

3- En muchos casos, la construcción de nuevos pabellones como así también la remodelación de diversas salas y sectores del Hospital, se realizó con aportes privados.

4- Fueron 17 consultorios, sanitarios para ambos sexos y los Servicios de Pediatría, Dispensario de Lactantes, Oftalmología y Farmacia.

5- Compañía de Seguros "La Comercial e Industrial de Avellaneda" propiedad de las hermanas Ofelia y Carolina Descole.


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